Domingo 18 del tiempo ordinario
Tener, acumular, poseer, bienes nos brindan una seguridad aparente, ya que aun teniendo todo, nada nos garantiza un futuro prospero para gozar de lo que se posee.
Cuántas veces nos quedamos estancados por fundamentar nuestra seguridad en lo efímero.
La insensatez esta a la orden del día, porque nos hemos concentrado en lo que se acaba, en lo que destruye, en lo que nos puede acompañar hasta la muerte, y nada mas que hasta allí.
Preocupados, así vivimos, preocupados por tener, por poseer. Nos preocupa porque al tener sentimos seguridad, estamos resguardados de los riesgos y peligros que asechan.
Nos vamos llenando de tanto que ya no tenemos solo lo necesario, sino que caemos en la acumulación enfermiza que impide buscar el único bien verdaderamente duradero.
Hacerse rico de lo que vale ante Dios, es la invitación a valorar no tanto lo que tenemos sino mas bien lo que somos. Es la invitación a reconocer que nuestra vida no puede estar reducida a lo que poseemos en cuanto bienes materiales. Es la invitación a no preocuparnos tanto del granero, sino de la vida misma. Entonces pues que busquemos a Jesús, no para que nos ayude a llevar el granero, sino para asegurar la eternidad.
P Deiby Sánchez
@pdeibysanchez
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