Apuntes de Teología: La escuela de Alejandría
Hacia el año
200 los autores de la Escuela Alejandrina enriquecieron la literatura eclesiástica
dando muestras de un gran desarrollo y de una orientación nueva, teniendo
presente que la producción literaria del Siglo II estuvo condicionada por la lucha
que la Iglesia sostuvo cuando fue perseguida. Hasta finales del siglo II ningún
escritor cristiano había considerado la doctrina cristiana como un todo, ni
tampoco presentarla de una manera sistemática al creciente número de catecúmenos
que llegaban; respondiendo a esa necesidad, nacieron las escuelas catequéticas,
teológicas propiamente hablando.
En las
escuelas de la antigüedad se comenzaba a los siete años, para recibir la enseñanza
elemental (Lectura y escritura). Gramática, didáctica, retorica, aritmética, música,
geometría y astronomía.
Entonces surge
la escuela cristiana en alternativa a la pagana. Cuando se le pide a un obispo
de Alejandría que inaugure una escuela cristiana en Alejandría.
La Escuela de
Alejandría es el centro mas antiguo de las ciencias sagradas en la historia del
cristianismo, entre las características de esa escuela se citan:
·
Un marcado interés
por la investigación metafísica del contenido de la fe.
·
La preferencia
por la filosofía de Platón.
·
La interpretación
alegórica de la Biblia.
·
La lectura y comprensión
de la Biblia (Antiguo Testamento).
·
La manera de comprender
el mundo y el hombre mismo.
Se abre la
primera escuela cristiana en Alejandría con el Obispo Demetrio y entre sus
personajes (directores) Panteno, Clemente de Alejandría y Orígenes.
Cabe destacar
que el sistema de enseñanza contaba de tres etapas:
Ø Se comenzaba con la enseñanza elemental impartida por
un maestro en casa o en escuela.
Ø Luego de las clases con el Grammaticus, (gramática). Los
fundamentos de la lengua con obras literarias de la antigüedad. Homero y Virgilio;
y el RHETOR continuaba la formación de las materias restantes.
Ø Por último, estaba la etapa superior: la “escuela
superior” del pensamiento y de la compresión del mundo, la filosofía.
En el campo
cristiano se crearon a lo largo del siglo III escuelas episcopales para instruir
a los catecúmenos en los principios básicos de la fe cristina. Al igual que la
escuela de filósofos profanos, reunían a su alrededor discípulos cristianos y
no cristianos; en parte con la intensión de convertirlos y en parte para ayudar
a profundizar más en la fe, pero siempre para reflexionar sobre el sentido y
praxis del mundo y de la vida.
Para las
gentes de entonces, una religión razonable como el cristianismo era una “filosofía”,
un modo de interpretar el mundo y de comportamiento.
Consiguieron una
importancia especial las “escuelas de filósofos” cristianas que se creaban en los
centros culturales; se reunían en ellas un número suficiente de cristianos instruidos
y cantaban para su estudio con el apoyo de grandes bibliotecas. Hacia el año
180, un siciliano llamado Panteno, congregó en torno a sí discípulos en Alejandría.
Quizá en ese mismo tiempo hizo otro tanto Clemente de Alejandría y más tarde Orígenes.
Los alejandrinos
cultivaban con intensidad el sentido alegórico, moral y anagógico de la Escritura;
trataban de descubrir en los textos bíblicos un sentido oculto, más profundo. Estos
acentuaban más la unidad de las tres personas en Dios y de las dos naturalezas
en Cristo.
Filón de Alejandría
(20aC-47dC) judío. Descubrió tras el sentido literal de la Sagrada Escritura
(Antiguo Testamento) el sentido espiritual mas profundo. Concretó la filosofía
y la formación helenísticas con la exégesis y con la teología judía.
Se le
atribuyen unas setenta obras; principalmente comentarios del Pentateuco y
textos filosóficos que Clemente de Alejandría, Orígenes, Gregorio de Nisa, Ambrosio
y Jerónimo, conocieron y evaluaron el original, y que influyeron en los Padres
de la Iglesia.
Panteno: filosofo estoico siciliano
convertido al cristianismo. Fue el primer director de la escuela. Después de un
viaje a India, llegó a Alejandría hacia el 180, siendo nombrado jefe de la
escuela de catecúmenos, y como tal fue maestro de Clemente de Alejandría. Su muerte
pudo haber ocurrido hacia el 200.
Clemente de Alejandría: Tito Flavio
Clemente nace hacia el 150 en Atenas, de familia pagana, llego al cristianismo
por la filosofía, viajó por India, Siria, Palestina y Alejandría, donde se
estableció hacia el 180 y tuvo como profesor a Panteno a quien sucedió en la dirección
de la escuela a partir del 200. Bajo la persecución de Séptimo Severo abandonó
Egipto, hacia el 212 figura entre los cristianos de Capadocia y murió hacia el
215 sin haber regresado a Egipto, parece que fue presbítero en Jerusalén.
Orígenes: hombre de fe que conjugó erudición
y ascetismo, y tomó como punto de partida la revelación bíblica que se
encuentra condensada en la predicación de la Iglesia. Influyó mucho en la
posteridad, y en este contexto se deben ubicar las controversias origenistas de
finales de siglo IV y comienzos del siglo V, entre Epifanio y Salamina, Jerónimo
y Teófilo de Alejandría contra Juan de Jerusalén, Rufino de Aquileya y los
monjes egipcios; y de mediados del siglo VI cuando se quiso buscar una vía
intermedia entre los extremos de Antioquía y Alejandría por lo que el
pensamiento origenista fue condenado en el II Concilio de Constantinopla del
553.
Orígenes nació
entre el 184-185 en Alejandría, en el hogar de Leónidas, un buen cristiano que
parece murió mártir, quien lo hizo bautizar siendo niño; cuando tomó el camino
de la ascesis, sin dejar su enseñanza en Alejandría, se castró hacia el 202 por
interpretar literalmente el texto de Mateo 19,12. Salió de Alejandría hacia el
215 debido a la persecución de Caracalla contra las escuelas y los maestros y
estuvo predicando en algunas ciudades orientales, aunque apenas era un laico. Hacia
el 230 recibió la Ordenación Sacerdotal en Cesárea y esto le trajo problemas
con los obispos alejandrinos Demetrio y Heraclas, y debido a esto optó por
fijar su residencia en Cesárea, donde fue apoyado por Alejandro de Jerusalén y
Teotisto de Cesárea, donde fundo una escuela que dirigió por cerca de 20 años,
se desplazó a Cesárea de Capadocia, Atenas, Antioquía y otras ciudades.
Fue apresado
en la persecución de Decio y murió hacia el 253, después de soportar algunos
padecimientos, no se sabe bien si en Cesárea de Tiro.
Gregorio Taumaturgo
en “Discurso de Agradecimiento” admira en Orígenes más que el erudito y
especulativo, al hombre de Dios, maestro de Almas y exegeta inspirado.
Dionisio de Alejandría: (se conoce
de él, poco antes de ser obispo). Sus padres eran paganos, por lo que la fe la adquirió
por amor a la lectura y a la verdad. Por sus escritos se conoce que fue un
hombre culto. Parece que sucedió a Heraclas en la dirección de la escuela catequética.
Entre sus obras se citan: “sobre la naturaleza”, carta dirigida a su hijo
Timoteo, refutando el materialismo epicúreo y demostrando la doctrina de la Creación;
“sobre las promesas”, obra compuesta por dos libros donde refuta el pensamiento
milenarista del obispo egipcio Napote; “refutación y apología”, es una obra en
cuatro libros que fue dirigida a Dionisio de Roma mostrando su fe trinitaria. Además,
tuvo abundante correspondencia epistolar.
Teognosto: sucesor de Dionisio en la dirección
de la escuela de Alejandría entre 265 y el 282. Escribió hypotiposeis, obra compuesta por siete libros de temas trinitarios.
Piero: sucesor de Teognosto en la
escuela de Alejandría, fue sacerdote, fue predicador y asceta durante el episcopado
de Teona, entre 281 y 300. Se ejercito en las especulaciones y explicaciones de
las cosas divinas y en las exposiciones que se hacían en la asamblea eclesial. Entre
sus obras se citan: “tratado sobre Oseas” y diferentes tratados sobre otros
temas. Sobre su muerte existes dos versiones: para unos murió mártir y para
otros pasó el resto de su vida en Roma después de la persecución.
Pedro de Alejandría: elegido
obispo de esta ciudad hacia el 300, después de haber dirigido la escuela catequética;
abandono la sede durante la persecución de Diocleciano y murió mártir hacia el 311.
Entre sus obras se citan: “sobre divinidad” donde prueba que Jesucristo es verdadero
Dios; “sobre la venida del Salvador” donde subraya las dos naturalezas de
Cristo; “sobre el alma” donde refuta la doctrina griega de la preexistencia de
las almas porque es ajena a cuantos desean de vivir piadosamente en Cristo; “sobre
la resurrección” que es una oposición al pensamiento de Orígenes; “sobre la
penitencia” y “sobre la Pascua”.
Hesequio: vivió en Alejandría hacia el año
300. Jerónimo criticó su obra exegética sobre los LXX y el Nuevo Testamento,
que el decreto gelasiano señala como apócrifa; no obstante, ello, las Iglesias
de Egipto y Alejandría prefirieron la redacción hecha por Hesequio. Esta obra,
en la cual se encuentran algunas aportaciones al texto de Isaías, data del año
300.
Dídimo el ciego: nació hacia
el 313, se quedó ciego a los cuatro años. Aunque carente de originalidad, tuvo
como discípulos a Jerónimo y Rufino, lo que unido a su ascetismo le llevó a
disfrutar de cierto relieve en su época. Falleció hacia el 398. Entre sus obras
se destacan: “acerca de la Trinidad”; “acerca del Espíritu Santo”; “contra los
maniqueos”; “defensa de Orígenes”, entre otras.
Hubertus R. Drobner, Manual de Patrología.
José Uriel Patiño F., Los Padres de la Iglesia.
Apuntes de clases de teología.
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