Apuntes de Teología: La Iglesia es Santa

La Iglesia es Santa

La santidad se predica tanto de Dios como de las creaturas. La lejanía de Dios constituye su santidad. Cuando Dios llama al hombre cerca de sí, no renuncia a ella. La corporeidad de la Iglesia no contradice el hecho de ser animada por el Espíritu Santo. La Iglesia es histórica y tiene su configuración mundana.
Dios al hacerse hombre no puede perder su naturaleza divina (Fil 2,6), precisamente el Dios-Hombre es el Santo de Dios (Mc 1,24).
La Iglesia tiene una vertiente mundana. Pero la Iglesia es, también recinto sagrado y signo de la presencia del Dios Santo. Por eso debe ser un trozo de mundo. Debe ser un recinto sagrado del mundo.
La Iglesia es Santa por haber sido instituida por Cristo como ámbito sagrado y signo eficiente de una presencia especial de Dios. La Iglesia es comunidad de gracia.
La Iglesia es Santa, a pesar incluso de sus debilidades, de las posibles caídas, de los individuos que la componen.
La Iglesia es Santa porque su fundador, Cristo Jesús, no la abandona jamás. Cristo es la Palabra que la Iglesia predica y en los sacramentos de la fe con los que comunica la gracia, la santidad. La Iglesia es Santa porque Cristo, su cabeza, le comunica la santidad.
El Concilio Vaticano II (LG 39). La Iglesia es Santa y goza de indefectible Santidad. La razón de la santidad de la Iglesia es porque Cristo es el solo santo. Cristo es el mediador que santifica. La Santidad de Cristo merece a la Iglesia su santidad, por eso la Iglesia, en si misma es santa.
Cristo había prometido a su Iglesia el Espíritu Santo y desde Pentecostés es él quien anima y santifica a la Iglesia. Por la acción del Espíritu Santo es la siempre Santa Iglesia.
Hablar de Iglesia es hablar de Santidad, como don y gracia, como llamada y tarea. Pero también el pecado está en la Iglesia. La Iglesia terrestre es Santa, aunque a la vez es pecadora.
“la iglesia encierra en su propio seno a pecadores, y siendo al mismo tiempo santa y necesitada de purificación, avanza continuamente por la senda de la penitencia y la renovación” (Concilio Vaticano II – LG 8)
El Magisterio nos enseña que está formada por justos y pecadores. El pecado y la santidad coexisten en la Iglesia.
En cuanto a la santidad de los miembros no es una santidad hecha, sino una santidad que hay que realizar cada momento. El “sean perfectos/sean santos” del Señor, más que invitación es un mandato a alcanzar los que todavía no somos.
Somos santos, pero hay que llegar a serlo. Así la santidad es un don. Pero una vocación siempre exigente. No se puede reducir la Santidad de la Iglesia a una santidad procedente solo de Dios. La Santidad en la Iglesia es obra del Espíritu Santo en cuanto que santifica a sus miembros. En la Iglesia, ese edificio exteriormente tan imperfecto, mora la santidad del Espíritu de Dios.
La Iglesia es la comunión de pecadores, que, por la gracia misericordiosa de Dios, es una real y autentica comunión de santos.
La historia de la salvación es la historia del llamado de Dios a los hombres para que sean santos. El pueblo de Dios es una nación santa. El mandato de YHVH “sean santos porque yo soy santo” (Lev 19,2).
En Pentecostés comienza la era del Espíritu Santo que asiste a la Iglesia de Dios y que conduce a todos los hombres por sí mismo a todos los hombres hacia Dios.
La finalidad de la Iglesia no es otra que hacer Santos, formar a Cristo en cada uno de los miembros de su cuerpo místico. La Iglesia es una escuela de Santidad. Su Santidad es ese su fin.


Apuntes de clases de teología

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Teología: Libro Sapiencial: Eclesiástico o Sirácides

Apuntes de Teología: La escuela de Alejandría

Apuntes de Teología: Ignacio de Antioquía