Apuntes de Teología: Nociones generales de las técnicas artísticas y sus estilos

Nociones generales de las técnicas artísticas y sus estilos

El arte: toda imagen cuenta una historia, pero para la mayoría de las personas que visitan un museo o galería, los motivos que han inspirado la mayoría de las obras de arte allí expuestas no dejan de ser un misterio. No cabe duda de que un cuadro o escultura se puede admirar por su composición, sus colores, la maestría de la que hizo gala su autor, así como los motivos personales que lo inspiraron. Por supuesto que hay obas de arte en la que el motivo de la misma es reflejo de la historia del pasado y presente de la humanidad, por lo tanto, ella expresa algo que forma parte de la memoria colectiva del ser humano, y muchas veces, esta realidad trasciende el verdadero significado de lo allí expresado.
Fuentes de inspiración: a lo largo de los siglos, los pintores, escultores y artistas en general se han inspirado en esas riquísimas fuentes de relatos y leyendas que son la Biblia y la mitología clásica, las cuales, durante gran parte del pasado milenio, fueron tan familiares para ellos como pueden ser para nosotros los videos, series de televisión y películas del cine. De hecho, estos medios de comunicación social o redes sociales se prestan para crear una nueva cultura artística que tiene una expresión ilimitada.
Los dramas míticos, históricos y religiosos que se reviven en los lienzos y esculturas del pasado poseen la mima tensión y las mismas emociones que sus equivalentes modernos, si bien para la mayoría de la gente estas historias no son mas lejanos recuerdos de su etapa de estudiante, o ni siquiera eso. Es importante hacer un proceso de retrospección para afinar la sensibilidad y encontrar el sentido a la diversidad de las manifestaciones artística, detallando el trasfondo histórico y mítico de cada personaje, analizando la antigüedad clásica, así como también la de la Biblia y el cristianismo.
En cada obra de arte, se pueden descubrir los atributos o los símbolos con los que se ha asociado a lo largo de la historia. En ellos están expuestos, implícitamente o explícitamente, dependiendo de la obra y del autor, los motivos que llevaron a la realización de tan importante expresión artística. Ver una pintura o escultura, donde se representa a Jesucristo y a la Santísima Virgen María, es contemplar la tradición artística occidental mas que su celebridad o su trascendencia. Por su puesto al hacer un análisis concienzudo, se pueden encontrar los motivos de inspiración mucho más profundos.
Personajes clásicos: entre los personajes que se plasman en referencia a la antigüedad clásica podemos encontrar dioses, personajes mitológicos, seres míticos y personajes históricos, todos procedentes de la tradición griega y romana, quienes marcaron notablemente la cultura occidental, en la pintura, teatro y música. Ciertamente estas obras son iconos de la tradición clásica. Lo interesante del arte, es que muchas veces un mismo personaje es plasmado en diferentes obras por diferentes autores.
Los personajes de la antigüedad clásica también cuentan con sus propios símbolos, si bien no son tan recurrentes como en los de la tradición cristiana. Así la piel del león y el cayado de madera se asocian a Hércules, mientras que la figura de un águila y un rayo son los atributos clásicos de Júpiter como rey de los dioses.
Su nombre la mayoría derivan del latín. Esta variación en los nombres, así como la diversidad de sus formas escritas, tiene su explicación en el hecho de que una buena parte de los dioses y los personajes míticos de la antigüedad clásica proceden de Grecia, y lógicamente, se escribían con el alfabeto griego. Cuando los romanos empezaron a “importar” la cultura griega, los nombres griegos se latinizaron. Este cambio, o transliteración, que es como se conoce técnicamente este proceso, presenta en ocasiones una variación mínima, Helene se convierte en Helena; y en otras es más radical, así Herakletes se convierte en Hércules.
En el caso de las divinidades la cuestión se complica aun más, ya que los romanos no se limitaron a reemplazar sus ya consagrados dioses y diosas, de larga tradición entre ellos, por sus equivalentes griegos. Durante un período de tiempo sin documentación se dedicaron a establecer correspondencias a sus propias divinidades, por lo general, “espíritus” informes de la naturaleza, y las griegas, que tomaron determinadas características que asimilaron a sus propias versiones, como por ejemplo la representación de los mismos bajo una apariencia humana, sus hazañas, sus parentescos y, en fin, su trasfondo mitológico. Aún así, los romanos conservaron los nombres originales de sus divinidades, de modo que Venus, la diosa romana de la fertilidad y la procreación, se asimilo a Afrodita, la diosa griega del amor y la belleza, y si bien mantuvo su nombre romano, paso a tener todos los atributos y el trasfondo mitológico de su equivalente griega.
Personajes bíblicos y religiosos: los personajes expresados en la inmensa colección de obras de arte del pasado milenio tienen como motivo personajes del Antiguo y Nuevo Testamento, algunos de textos apócrifos de la tradición de la Iglesia primitiva y medieval. Las figuras representadas, se pueden a menudo identificar gracias a los “atributos” o símbolos que las acompañan, ya sea lo que llevan en la mano o en la vestimenta o por lo que aparezcan junto a ellos. Esto, por supuesto, vale para las obras de artes plásticas (pintura y escultura), pero en el campo de la literatura, el canto y la música, es la expresión escrita o musical la que delineará los atributos religiosos del tema artístico expresado en la obra. Estos atributos casi siempre están relacionados con episodios de la vida del personaje en cuestión, con su nombre o incluso su carácter.
El empleo de símbolos, fue sobre todo lo importante en los cuadros y esculturas de temática religiosa de época medieval, cuando el culto a los santos alcanzó su máximo apogeo en Europa, donde la inmensa mayoría de la población era analfabeta. De ahí que la rueda con estaca se asociara de inmediato con la figura de Catalina de Alejandría, quien se salvó milagrosamente de morir son semejante tormento. Hay también atributos de mayor complejidad, como el color de la vestimenta de la Virgen o la alusión simbólica a la manzana que propicio la pérdida de la inocencia del hombre en el Edén y la posterior redención de la humanidad llevada a cabo por Jesucristo. En algunos personajes los atributos plasmados en la figura son el halo y la palma en alusión directa al martirio, no olvidando el nimbo o aureola, disco o circulo luminoso que envuelve la cabeza de un santo o una figura divina y que en principio se utilizo para representar a los dioses solares Helios y Apolo, más tarde a los emperadores romanos. De hecho, el halo no empezó a usarse en la pintura de tradición cristiana hasta el siglo V y se renovó solo para las figuras de Jesucristo, la Virgen, los ángeles y los santos. Por su parte, la palma del martirio, en un principio símbolo clásico de la victoria y la gloria, fue adoptada por los primeros cristianos para simbolizar la victoria de Jesucristo sobre la muerte, y con el tiempo se convirtió en un atributo de los mártires cristianos, es decir, de todos aquellos que murieron por defender su fe.
En cuanto a las representaciones del Antiguo Testamento, este tiene una interpretación muy particular, pues redactado en hebreo, se configura como una obra escrita por el pueblo israelita, cuya religión excluye la representación de imágenes en cualquier forma artística. El arte cristiano, que hasta finales del medioevo promueve la decoración de iglesias con la doble finalidad de rendir homenaje a Dios y de proporcionar una ilustración didáctica de la fe cristiana a una población en general analfabeta, se distingue del arte hebreo, esencialmente anicónico por la prohibición de reproducción de imágenes de Dios, del hombre y de los seres vivos y, en consecuencia, carente de representaciones figurativas. La difusión de iconografías del Antiguo Testamento esta, por tanto, estrechamente relacionada con el arte sacro cristiano. Algunas figuraciones de temas del Antiguo Testamento como el Arca de Noé, la lucha de Jacob con el ángel, y Susana y los viejos, se encuentran desde épocas paleocristianas, mientras que otros asuntos se afirman en los siglos sucesivos.
Una característica común de la mayor parte de los episodios del Antiguo Testamento que han encontrado vasta fortuna iconográfica es la de su recuperación en el Nuevo Testamento, donde se da una completa relectura de ellos en clave cristológica, interpretados en la época medieval como una prefiguración de Cristo o de los momentos sobresalientes de su vida.
Entre los numerosos personajes en los cuales se ha reconocido una anticipación del Salvador se recuerdan a José, Moisés, considerados una de sus más directas prefiguraciones. David, antepasado de Jesús, y Jonás, cuya aventura con el monstruo marino presenta algunas afinidades con la muerte y resurrección de Cristo, del mismo modo, episodios como la Pascua, la recogida del maná o el paso por el mar Rojo se han visto en referencia respectivamente de la ultima cena, la Eucaristía y el Bautismo.


Apuntes de clases de teología


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Apuntes de Teología: Libro Sapiencial: Eclesiástico o Sirácides

Apuntes de Teología: La escuela de Alejandría

Apuntes de Teología: Ignacio de Antioquía