Apuntes de Teología: Las experiencias veterotestamentarias de la salvación como trasfondo de la cristología y la soteriología neotestamentarias
Jesucristo
forma parte de la humanidad, la cual conoce el amor y el sufrimiento y anhela
la libertad y salvación. A la vez, Jesús, como hombre fue judío, sus seguidores lo reconocieron como el Mesías, el Ungido,
así lo identificaron en la lectura del libro de la ley y los profetas en el cual se puede encontrar una dimensión
permanente y constitutiva de su vida y de la fe cristiana. En Jesús se da el
cumplimiento de la promesa del Padre: “yo estaré con ustedes como el que soy”
(Ex 3,14), por otra parte, hay que destacar que, en este sentido, las
esperanzas de salvación
veterotestamentarias del pueblo judío
se realiza en una experiencia y manifestación visibles. La salvación se manifiesta en sí misma como vida bendecida y actuación
benéfica de Dios.
La salvación
teniendo como principio a la vida, Dios la da como logro de creación y de vida,
YHVH “el Dios vivo” (1Sam 17,26.36), era para Israel la “fuente de vida” (Sal
36,10) y, por ello, también su fuente de salvación. Para Israel le fue difícil
comprender que su salvación estaba en la plena comunicación con Dios y no en el
perfecto orden de los bienes terrenos.
La redención como liberación histórica, la acción
redentora de Dios: la redención que experimenta el pueblo de Israel a
través del tiempo se va dando de forma completa en el plano real y social y
también en el plano espiritual, pero en un principio solo fue de carácter real
y exterior. Como acto prototipo de liberación y de redención de YHVH se
considera sobre todo la liberación de la esclavitud egipcia. Esta experiencia
fue de carácter normativo y de instrucción, el pueblo liberado recibe la
ordenanza de YHVH (el decálogo Ex 20,2ss), el pueblo debe recordar que fue
esclavo y es por ello que con más razón debe respetar los derechos del pobre y
el oprimido, hay que recordar que la salvación de todos comienza por la
salvación de los más pobres.
Señorío de YHVH sobre la ciudad santa y sobre el
Templo: el rey David fue el primero en conquistar la ciudad
estado de Jerusalén (1000 a.C.) y de establecer gran parte de la cultura
preexistente, así como también la construcción del Templo y el traslado del
Arca hacia el mismo. Se desarrolla la fe en la manifestación de YHVH no solo en
el peligro de desplazar la fe yahvista y de desarrollar una fe solo en una
estructura física institucional. Los profetas del pre-exilio denuncian esta
situación en la que haciendo ver al pueblo lo que se vivía: la fe sionista
consistía en la falsa confianza en el templo de carácter inexpugnable de la
ciudad de Sion. “Si no creéis no subsistiréis” (Is 7,9; 28,16) más como esa
condición no se cumple la promesa de salvación se transforma en un anuncio de
desgracia (Is 6,9-13; 3,8.16-24; 22,1-14). En este sentido el Templo se
asociaba con la expiación de los pecados.
La posibilidad de expiación y redención como perdón de
los pecados: el sacerdote extiende su mano contra el animal que va
a ser sacrificado (macho cabrío como en Lev 16,10.21s) y que se identifica con
el oferente pecador; mediante el derramamiento de la sangre en la muerte
vicaria de la victima animal (Lev 17,11) se realiza de manea simbólica y no
sustitutiva la entrega de la vida personal del hombre que entra así en un nuevo
contacto con Dios y experimenta la reconciliación. Ciertamente que el que se sometía
a este rito como expiación del pecado en muchas ocasiones olvidaba que la
expiación es una posibilidad del perdón y de un nuevo comienzo, que solo YHVH
otorga (Sal 65,3-5), y que este debe comenzar desde el verdadero amor a Dios y
al prójimo (“amor yo quiero y no sacrificios” Am 5,21.25; Miq 6,6-8).
La expiación del juicio y el alumbramiento de nuevas
esperanzas escatológicas: aquí hay que recordar que el pueblo de Israel vivió
el derrumbamiento de su fe física y cultual y toda su vivencia exterior de
salvación y liberación desde el exilio. Esto fue advertido, ratificado, por los
profetas, cuando señalaban a los que dicen: “el Templo del Señor está aquí,
¡estamos a salvo!” (Jer 7,4-10), o los que gritan ¡Salvación, salvación! cuando
no la hay (Jer 6,13s). los profetas también presentan la actitud de YHVH ante
tal situación “Vosotros no sois mi pueblo, …yo no soy ya vuestro Dios” (Os 1,9;
5,6.12.14) pero a la vez Dios sufre con esa deslealtad… “¿Cómo podré
abandonarte Efraín; cómo podré entregarte Israel? …mi corazón se conmueve
dentro de mí, a la vez que mi compasión se excita” (Os 11,7). Solo a través del
perdón es posible la salvación.
La esperanza en la futura redención universal interior
y exterior: después de esta experiencia se afianza la esperanza
de una salvación total del tanto del pueblo como su entorno: una transformación
futura y escatológica, aunque llega hasta lomas íntimo y, una renovación que
afecta al universo humano hasta el cosmos físico por obra de una intervención
creadora de Dios.
Apuntes de clases de teología
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